ORÍGENES
Sobre el origen y la evolución de esta fiesta, no coinciden los autores que han investigado el tema.
La versión más comúnmente aceptada está basada en los siguientes
hechos: Con la llegada de los Almohades en el año 1.151, se destruyeron muchos
templos, y entre ellos una ermita mozárabe edificada en el arrabal de la Churra
en Baza.
Tres siglos más tarde, uno de los caballeros que acompañaban a Fernando el
Católico, Don Luis de Acuña Herrera, decidió levantar en este lugar la Iglesia
de la Merced.
En el año 1.490 se iniciaban las obras, cuando uno de los obreros, Juan Pedernal,
de origen accitano, picando en la demolición de un yesón, oyó sorprendido
que de aquella oquedad salía un dulce y lastimoso grito que parecía venir
de las entrañas de la tierra, y que decía "¡TEN PIEDAD!". Había encontrado
la talla de una Virgen, la cual recibiría desde entonces el nombre de Nuestra
Señora de la Piedad, en alusión a la expresión.
El obrero de Guadix dio motivos de graves trastornos entre
los obreros por disputarse la posesión del icono, llegando a implicar a las
autoridades de las dos ciudades de modo que tuvo que tomar parte la justicia
de aquellos tiempos, resolviendo dejar la propiedad y posesión de la imagen
para Baza, y el derecho de celebrar anualmente las fiestas religiosas el día
8 de Septiembre, festividad de la Virgen de la Piedad, al Cabildo de Guadix.
Se cuenta también que se llegó al acuerdo tácito de que si un comisionado
de la ciudad de Guadix lograba entrar en Baza y llegar a la iglesia de la
Merced sin ser manchado, podría recuperar a la Virgen para Guadix. Así, los
accitanos venían todos los años en romería a celebrar las fiestas religiosas
que por derecho les correspondía.

