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Es en este contexto y con los antecedentes
históricos inmediatos, en el que
vamos a abordar la situación de la
mujer en la actualidad, y más concretamente
de la mujer rural, dado que las sociedades
rurales se caracterizan en mayor medida
que las urbanas por la reticencia a la innovación
y al cambio. Reticencia que tiene su origen
en factores de carácter histórico,cultural
y, fundamentalmente, de problemas económicos
estructurales y dificultad de acceso a la
formación, la información
y a las nuevas tecnologías.
En todos los ámbitos, el desempleo
afecta en mayor medida a la población
femenina que a la masculina y estas diferencias
se acrecientan en perjuicio de las mujeres
de forma directamente proporcional al nivel
de desarrollo del ámbito geográfico
que se analice, lo cuál quedará
patente a lo largo del presente análisis
para las comarcas de Baza y Huéscar.
Tal como queda recogido en el Dictamen del
Comité Económico y Social
sobre "El papel de la mujer rural en
el desarrollo sostenible de la agricultura
de la Unión Europea", "el
empleo rural femenino se concentra en ocupaciones
no cualificadas o de bajo nivel de cualificación,
y las principales limitaciones de acceso
al empleo son: insuficientes fuentes de
trabajo, distancias y dificultades de transportes,
servicios de instalaciones de apoyo inadecuados,
desigualdad en la distribución de
la responsabilidad de las tareas domésticas
y familiares, menor salario que los hombres
y determinadas actitudes culturales."
Esta situación que es patente en
todo el medio rural europeo, se acentúa
en mayor medida en la zona objeto del presente
análisis: las comarcas de Baza y
Huéscar que constituyen, sin lugar
a dudas, las zonas más deprimidas
de Andalucía oriental.
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La tónica general que define la estructura
socioeconómica de estas comarcas
rurales no difiere sustancialmente del resto
de Andalucía: escasez y precariedad
de empleo, evolución demográfica
regresiva y despoblamiento, estructuras
familiares y económicas tradicionales,
predominio del sector primario, debilidad
del secundario y reciente auge del terciario,
aunque presenta características propias
y específicas, como se expondrá
a lo largo del presente análisis.
A todo ello se han de añadir los
problemas específicos que afectan
a las mujeres de estas comarcas: mayor tasa
de desempleo, menor acceso a los recursos
productivos, a la formación y a la
información, y masiva presencia de
las mismas en las actividades ocultas o
sumergidas de la economía, con el
agravante que ello supone en cuanto a los
derechos y garantías sociales propios
de los modernos Estados del Bienestar.
En estos aspectos se pronuncia el Dictamen
del Comité Económico y Social
sobre "El papel de la mujer rural en
el desarrollo sostenible de la agricultura
de la Unión Europea", anteriormente
reseñado, señalando como problemas
específicos de las mujeres rurales
en la agricultura de la Unión Europea,
la titularidad de las explotaciones, por
una parte, y las mujeres rurales en la Seguridad
Social, por otra. Problemas que, como se
expondrá a lo largo del presente
análisis, en las comarcas de Baza
y Huéscar afectan considerablemente
al colectivo femenino y no se limitan estrictamente
al sector primario, agrícola o ganadero,
sino que abarcan todos los sectores económicos.
Además, hay que contar con el hecho
de que si, en líneas generales son
las mujeres las que soportan las tareas
reproductivas de la sociedad, tales como
el cuidado y educación de los hijos,
los mayores y el hogar, en las comarcas
objeto del presente análisis este
aspecto se acentúa notoriamente,
dado que las estructuras familiares tradicionales
cobran mayor relevancia que en los núcleos
urbanos.
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