La definición tradicional de
estrategia hacía referencia a
"la determinación de las
metas y objetivos básicos de
una organización, junto con la
adopción de los cursos de acción
y la delimitación de los recursos
necesarios para lograr estos propósitos".
El interés primero que para cualquier
organización va a tener un plan
estratégico será el de
poder obtener la máxima utilidad
de los recursos con los que cuenta,
o podría contar, dados unos condicionantes
estruc-turales determinados. La consecución
de esa ventaja supone una aportación
a los objetivos de bienestar, riqueza
o crecimiento de los agentes involucrados
en la organización. |
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De cara a poder conseguir esa ventaja fundamental
derivada de la puesta en marcha del plan estratégico,
en los últimos años los especialistas
han asumido una serie de rasgos que deben
ilustrar el plan estratégico hasta
integrarlo en los más modernos procesos
de dirección estratégica. Estos
rasgos son los que se han tenido en cuenta
en este plan estratégico:
El plan se debe configurar como un proceso
flexible que de lugar a un documento que contemple
las posibles alteraciones en la situación
del entorno y a la progresiva puesta en marcha
de las propuestas ahí contem-pladas.
El horizonte temporal del plan debe incluir
tanto el corto, como el medio, como el largo
plazo.
El proceso para la elaboración del
plan estratégico debe ser participativo,
integrando en el mismo a todos los agentes
relacio-nados.
El plan estratégico debe considerar
un análisis técnico, racional
y objetivo, de la situación y de la
eventual evolución de la situación,
pero también rasgos de creatividad
y de innovación en la delimitación
de alterna-tivas y objetivos.
La delimitación definitiva del plan
estratégico debe tener en cuenta el
entorno en su aspecto global (económico,
socio-cultural, político-legal y tecnológico).
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