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| El sol y la luz lo llenan todo, junio es tiempo de siega.
Nunca el agua del cántaro ha sabido tan fresca;
las eras se transforman en el centro de la vida, en ellas
se extiende la parva, se trilla, se ablienta, se duerme
en guardia, a la espera del viento... El verano llega
y pide el cuidado detalloso de los huertos. Ya se preparan
los lebrillos en los que dar vuelta a pimientos y tomates
antes del embotello, se limpian los jaraices en los que
pisar la uva, las tinajas que acogerán el milagro
de transformar el mosto en vino. Otra vez llueve, es otoño...
es hora de labrar la tierra. |
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| Buena parte de este ciclo aun perdura en Galera, y en
cada una de sus anuales vueltas, nos sigue dejando alimentos
excepcionales; variedades |
| locales de pimiento, tomate, acel-ga,
berenjena, membrillo, kaki, manzano... cordero segureño,
chorizos, morcillas, crespillos... frutos de una
tierra fertil, trabajada por manos expertas y encallecidas. |
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| Alcaparras. |
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| Pimientos puestos
a secar. |
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| Frutos secos. |
| Moras. |
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