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| La última fase del Imperio romano, se caracterizó
entre otras cosas por el abandono que de las ciudades
hacían sus grandes potentados, atraidos por la
tranquilidad y sosiego que sus propiedades en el campo
les proporcionaba. Así surge la villa, que como
tal comprende unas tierras, el fundus, y unos edificios
en los que se organiza el trabajo y desde donde se distribuyen
los productos. Se encuentran vestigios de una veintena
de ellas en la vega del río de Huéscar,
compartiendo aún algunas los cimientos de cortijos
actuales. Unido a un paisaje y medio agrícola escasamente
transformado, casi arcaico, se convierte esta vega en
un eco-museo capaz aún de reflejar la realidad
cotidiana del imperio romano en sus últimos dos
siglos de existencia. |
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Para descubrirlo, seguir el tramo señalizado
del GR-7 que cruza nuestro municipio en dirección
a la vecina ciudad de Huéscar, y al cual
podrá acceder el visitante por el ca- |
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| mino de tierra que se inicia a mano izquierda a la salida
de Galera en el camino hacia Riego Nuevo, justo después
del puente. |
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Algunos cortijos
comparten
los cimientos de las antiguas villas romanas. |
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| Inscripción
donde se menciona por primera vez a Tútugi. |
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Fragmento
de terra sigiliata romana. |
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