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Receta: Migas de matanza
Ingredientes:
1/4 de litro de agua por persona
En el mismo recipiente, la misma cantidad
de harina de trigo
Aceite de oliva frito
Sal
Para las tajás:
Hígado de cerdo troceado
Bofe en trozos
Tocino de veta en tiras

Preparación:
En una sartén honda se ponen el agua, el aceite
y la sal. Cuando está hirviendo se añade la harina poco apoco, removiedo para que se mezcle.
Cuando la masa está hecha se despega lo que se haya pegado a la sartén con ayuda de la rasera. Luego se dan vueltas a la masa con la propia sartén y se va cortando con la rasera, hasta que toda la masa queda separada y se hace bolitas. Apartar del fuego para que no se tuesten. Se fríen las tajás por separado y se sirven en el centro de las migas.

 

 


Zújar, como la Comarca de Baza en la que se inserta, es una tierra que culturalmente se fue definiendo primero como lugar fronterizo (dentro del reino de Granada) y después como lugar de conquista cristiana. La evolución cultural fue desarrollándose como lugar de paso, entre el Levante español y Granada y entre el primero y la cabecera de la cuenca del Guadalquivir.

Esto ha permitido un desarrollo de una cultura de grandes contrastes que se observa en su gastronomía popular, castellana y andaluza, morisca y cristiana.

Su repostería, de gran aceptación en la comarca, se basa en el aceite, la almendra y la harina. Se encuentran distintos tipos de roscos (de vino, fritos, de aguardiente, de loja,etc), tortas de chicharrones, hojaldres, y una selecta y casera producción de productos de bollería.

En cuanto a sus platos más representativos, representan un
origen de raíz castellana, aclimatados alas condiciones
del reino de Granada, resaltando aquellos que se
relacionan con la matanza del cerdo (olla de ma-
tanza, migas de matanza) y un sinnúmero de gui-
sos populares (gurupina, gachas, gachas-tortas,
guisados, estafados, potajes, etc.).

La forma tradicional y casera de las carnes en adobo
o en salsas a base de almendras, las fritadas con los
productos veraniegos, etc. se suma a la gran variedad del
consumo de la carne de cerdo, lo que ha provocado una gran diversidad de embutidos caseros (chorizos, morcillas, longanizas, salchichones, carne embuchada, butifarras, blanquillos, etc.) y al consumo bien a la brasa, bien fritos, de este tipo de carne.

Mención especial merece el vino de la tierra. Durante el siglo XIX existió una gran extensión de vid en las tierras de secano, produciéndose gran cantidad de vino. Tras la filoxera, desapareció la actividad comercial vinícola y sólo subsistió la producción de vino destinada al autoconsumo. Es un vino recio, que se consume joven, algo afrutado y que, según la procedencia, puede alcanzar una gran graduación.

 

 

 

 
   
 

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